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Atresia de esófago

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Sugerencias

   La atresia de esófago se define como la interrupción del esófago en una longitud variable que puede acompañarse de una fístula (comunicación) entre el esófago y la tráquea a distinto nivel.

   La descripción de la atresia de esófago se debe a Durston en 1670 pero no es hasta 1939 cuando Leven y Ladd logran su tratamiento con éxito por primera vez mediante varios tiempos quirúrgicos. En 1941 Haight logró la reparación en un tiempo de la atresia. 

   Su incidencia varía entre 1/2.500 y 1/5.000 recién nacidos vivos pero es diferente en las distintas regiones del mundo (en España se cifra en 1/10.000). Es ligeramente más frecuente en varones. Con frecuencia (50%) se asocia a otras malformaciones: vertebrales, anales, cardiacas, renales, digestivas y/o de extremidades, etc.; la más frecuente es la asociación al ano imperforado. Algunos de los problemas asociados pueden condicionar la supervivencia del recién nacido.

   Desde el punto de vista descriptivo se acepta la clasificación de Rickham en 5 grupos (gráfico adjunto). El más habitual es el tipo III en el que los 2 extremos esofágicos están separados y el extremo distal presenta una fístula con la tráquea.

   

   Durante el embarazo la presencia de un polihidramnios (exceso de líquido intrauterino) puede hacer sospechar esta patología. El diagnóstico se realiza tras el nacimiento; algunos síntomas orientativos son:

      - Presencia de secreciones abundantes y espesas en la boca,

      - Compromiso respiratorio con cianosis por aspiración de las secreciones y por la distensión abdominal,

      - Vómitos alimenticios.

   Tras la sospecha se confirma el diagnóstico mediante una radiografía de tórax y abdomen tras introducir una sonda nasogástrica que aparecerá enrollada en el esófago.

   El tratamiento es siempre quirúrgico aunque requiere una adecuada estabilización previa del recién nacido. La intervención, bajo anestesia general y cobertura antibiótica, consiste en unir los cabos esofágicos separados y eliminar la fístula cuando exista; la vía de acceso será torácica o cervical según el tipo de atresia. Los cuidados postoperatorios en una Unidad de Cuidados Intensivos son imprescindibles y en buena medida se vinculan a la supervivencia del niño.

   Las complicaciones postquirúrgicas condicionarán el éxito de la intervención. No son raras las estenosis (estrechez) a nivel de la sutura de los extremos esofágicos; menos frecuentes son la separación de los extremos suturados, la aparición de un reflujo gastroesofágico, o las infecciones pulmonares recurrentes.

Dr. Ricardo Diez García

Especialista en Cirugía Pediátrica

Fecha de actualización: 2004

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