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Hernias e hidroceles en niños

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Sugerencias

  La hernia inguinal es la protusión de vísceras abdominales dentro de un saco peritoneal a nivel del canal inguinal. Son más frecuentes en varones y en el lado derecho, y los prematuros (nacidos antes de las 38 semanas de gestación) las padecen con más frecuencia.

   Las hernias inguinales de los niños pueden ser de dos tipos: hernias indirectas y hernias directas (crurales). Las más frecuentes son las primeras que son llamadas también congénitas porque se forman durante el desarrollo intrauterino del niño: durante el segundo trimestre de vida intrauterina una bolsa peritoneal (proceso vaginal) se introduce en el canal inguinal y penetra en el escroto o labio mayor.

   La presencia de un "bultoma" a nivel inguinal que en ocasiones alcanza el escroto, y que aparece con los esfuerzos o el llanto, es casi siempre, una hernia inguinal. Generalmente desaparecen ejerciendo una ligera presión y reaparecen con un nuevo aumento de la presión intraabdominal. En general no son dolorosas, salvo cuando se estrangulan (incarceración) que se transforman en muy dolorosas (el niño se vuelve muy irritable) y son difíciles de reducir.

   El tratamiento de la hernia es siempre quirúrgico, siendo la intervención quirúrgica más frecuente de la infancia y considerándose de bajo riesgo en niños sanos. Por el peligro de incarceración no se recomienda diferir en exceso la intervención reparadora.

   No debe confundirse con el hidrocele que es la presencia de líquido en el interior del escroto y que no es reductible. Las manos del cirujano infantil serán suficientes para distinguir ambos procesos. Un alto porcentaje de los hidroceles se reabsorben espontáneamente a lo largo del primer año de vida, por lo que la observación inicial es la norma. Casi todos los niños nacen con un hidrocele de tamaño variable que se resuelve en unas pocas semanas.

Dr. Ricardo Diez García

Especialista en Cirugía Pediátrica

Fecha de la última actualización: 2004

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